domingo, 22 de marzo de 2015

POBRES Y MARGINADOS EN LA EDAD MODERNA

Los pobres



El en Antiguo Régimen el tema de la pobreza va en función del estatus social del individuo y de sus recursos económicos. Por tanto, podemos encontrar a gente que perteneciendo al estamento privilegiado, como por ejemplo un hidalgo, son tratados como miembros del tercer estado. Concretar la categoría de pobre parece bastante complicado porque exceptuando la élite política económica y social, el resto de grupos sociales podía caer en la pobreza.

Hay que tener en cuenta que la base económica del Antiguo Régimen era la agricultura y que esta se hallaba sujeta a los fenómenos climatológicos y muchas veces  por sequía o por demasiadas lluvias se perdían las cosechas y eran  más pobre, con lo cual  se pasaba hambre y penurias, ya que no había una producción sostenida. La agricultura tenía también otros enemigos como eran las plagas y entre ellas la plaga de langosta que eran bastantes habituales. Por eso, quizá el pobre estaba integrado en la sociedad, porque cualquiera podía ser pobre y eran respetados por la Iglesia y por los demás individuos de la sociedad. El pobre era aceptado socialmente, además tenía una función social, ya que a cambio de una limosna rezaba por el alma del que se la diera.




Hay que señalar que el ejercicio de la mendicidad encontró un clima propicio  durante los siglos XVI-XVII,  ya que la comunidad franciscana fomentó la práctica de dar limosnas, indicando que no era necesario comprobar si realmente el que practicaba la mendicidad lo necesitaba verdaderamente. Otro elemento que influyó mucho en la práctica de la mendicidad fueron los conventos que ofrecían una alimentación diaria a todo aquél que lo necesitaba, era lo que se llamaba “la sopa boba”. Todo esto favorecía el ejercicio de la mendicidad, las Cortes y municipios lo criticaban, ya que en vez de beneficiar, el dar limosnas de forma indiscriminada por los franciscanos, perjudicaba a la sociedad.

Las políticas de los ilustrados trataron de controlar la mendicidad como profesión  y a los vagos ya que vieron que cada vez aumentaba más el número de mendigos y el de gente que vivía de la “sopa boba”.



Para ello elaboraron una abundante normativa para los vagos y los llamados mal entretenidos, además de esta normativa, crearon instrumentos para hacer más efectiva la persecución de la vagancia: crearon los “hospicios carcelarios” donde recogían a estos pobres privándolos de libertad. También como fruto de la persecución de los vagos se efectuaron levas para que trabajaran en el ejército o bien reparando barcos.

La mendicidad creció mucho  en el siglo XVI  debido también al éxodo rural, ya que esta gente que venía del campo muchas veces no encontraba trabajo y pasaban verdaderas penurias.

Los delincuentes o presos 
El incumplimiento de la justicia no afectaba por igual a todos los delincuentes ya que el sistema judicial del A. Régimen  estaba creado para los grupos sociales populares que generalmente hacían pequeños delitos, por los que eran castigados con duras penas, un  ejemplo de ello era la pena de galera que podía llevar al sentenciado hasta la muerte. Sin embargo, cuando estos delitos eran realizados por los nobles, no eran castigados de la misma forma, y en el caso, por ejemplo de un homicidio, cuando el fallecido  era de estrato más bajo el castigo o pena que debía de cumplir el noble era más bien simbólico. En muchos casos, los miembros de los grupos sociales populares eran enviados a galeras, ya que la Armada Española estaba en el Mediterráneo enfrentada con los musulmanes y piratas del norte de África y necesitaban de remeros. Los que no iban a galera se enviaban a prisiones del norte de áfrica, prisiones que eran mucho más duras que las cárceles nacionales, aunque en la península también pasaban por situaciones de verdadera necesidad, ya que el propio hecho de ingresar en prisión suponía la pobreza de sus familias que dejaban de obtener el sueldo del que estaba preso.  Por todo esto, estos presos no recibían ayuda alimenticia de sus familiares y la única ayuda que recibirán sería la caridad humana. Había algunos patronatos píos que dedicaban parte de sus rentas a “la caridad de los pobres de la cárcel”, y así precisamente se llamarán estos patronatos.

Los cautivos
Otro grupo de presos,  y por tanto de marginados,   lo representaban los cautivos cristianos que fueron consecuencia del estado de guerra existente en el Antiguo Régimen entre España y los países musulmanes, ahí incluimos también a los turcos (reinado Felipe I, Felipe II) y también se incluyen los conflictos que se tenían con los musulmanes o  berberiscos del norte de África , desde donde se acostumbraba  a abordar a las embarcaciones españolas (argelinos, marroquíes, etc.) y fueron denominados por la administración española  como piratas. Estos piratas solían pedir un rescate por los cautivos y muchas veces actuaban promovidos por el propio Estado. Pero ese problema no se limitaba al abordaje de las embarcaciones, sino que estos piratas también se dedicaron a hacer incursiones por la costa levantina  y andaluza y cogían cautivos. Muchas veces arrasaron pueblos enteros como es el caso de San Miguel de Arcas de Buey (Huelva).

Todo esto generó una gran inseguridad en estas zonas costeras y por eso,  tanto Felipe II como su hijo Felipe III, construyeron una línea defensiva de torres de almenaras a lo largo de toda la costa andaluza y levantina. Estos cautivos que eran llevados al Norte de África pasaban muchas necesidades hasta ser redimidos, los piratas pedían rescates por ellos y hubo órdenes religiosas  que se trasladaron hasta allí y practicaban la caridad con estos cautivos hasta que fueron rescatados. Estos frailes proporcionaban alimentos a los cautivos y  los familiares eran quienes se ocupaban de su  rescate si disponían de dinero y  en caso contrario eran ayudados por estas órdenes religiosas que recaudaban fondos para el rescate. Las dos órdenes religiosas más especializadas en estos temas fueron los trinitarios y los mercedarios, por eso,  no es extraño que en los lugares de costa haya conventos de estas órdenes. También es curioso que en algunos casos hubo españoles que se convirtieron en piratas, aunque esto no fue generalizado, sino casos excepcionales.

Los esclavos



Los esclavos formaban parte de un grupo humano donde la marginación era más evidente, ya que era una marginación jurídica y además una marginación por su dureza de vida, maltrato, etc. En la Península Ibérica había una nutrida presencia de  esclavos desde la Edad Media, pero esto no era nuevo, ya que desde la Antigüedad existía la esclavitud. En la Edad Moderna, España continuará teniendo esclavos, aunque en otros países de Europa desaparecen antes, a excepción del reino de Portugal. Desde el siglo XV se advierte en España un comercio de esclavos, sobre todo con la zona del norte de áfrica y a ello se dedicaban marinos del Puerto de Santa María (Cádiz), Palos (Huelva), etc., es decir, la Baja Andalucía que comerciaban con Guinea (Noreste de África), ya que eran marineros conocían bien la navegación por el Atlántico, al igual que los portugueses. Ambos contingentes (portugueses y españoles) comerciaban con esclavos y también con otros productos como el oro o las especias.

A comienzos del siglo XVI existían dos ciudades peninsulares que tuvieron primacía del control del comercio de esclavos: Lisboa en el Atlántico y  Valencia en el Mediterráneo. El comercio de Valencia fue disminuyendo a finales del XVI   y cogerá el relevo la Baja Andalucía: hacia el 1600 había en la Península 50.000 esclavos y 30.000 estaban en Andalucía.

Las fuentes de aprovisionamiento de esclavos eran dos: la raza blanca, que eran los turcos y berberiscos, cogidos como esclavos a través de las guerras y expediciones que se hacían en África y los esclavos de raza negra, que procedían de la primera generación del comercio que se llevaba a efecto con la África Negra. La fuente teórica de aprovisionamiento era la guerra, pero muchos esclavos que se cogían en África se compraban a los jefes de las tribus. Con posterioridad, los esclavos eran aquellos que descendían de esos primeros esclavos que se compraron, eran la segunda, tercera o cuarta generación, hijos de madres esclavas que habían nacido en tierras hispanas, pero que pasaban también a ser esclavos, aunque con el paso del tiempo ese niño fuera rubio y con ojos claros. En los siglos XVII y XVIII, la esclavitud será por herencia. La libertad se podía dar a través del testamento o la carta de Ahorría.

Los gitanos
Finalmente, los gitanos formaban otro grupo de marginados, aunque  se podría hablar más bien de auto-marginación ya que según Domínguez Ortiz los gitanos  se auto-marginaban por decisión propia. Este grupo no tenía voluntad de integrarse en la sociedad y era un grupo diferente dentro de la sociedad moderna. Según las fuentes documentales, en España existen gitanos desde el siglo XV con Enrique IV, aunque esto no quiere decir que no existieran antes.

La presencia de los gitanos en Castilla suscitará reacciones en la población: unos verán a este grupo diferente por sus costumbres y cultura; otros castellanos y españoles sentirán cierta aversión hacia la comunidad gitana.
Encontramos que algunos literatos escribirán sobre la vida de los gitanos con cierta simpatía ya que llevaban una vida bohemia y esto los asemejaba de alguna forma a los escritores de la época, como eran: Cervantes, López de Rueda, etc.

Como resultado de este rechazo, la legislación también se mostró dura con el colectivo gitano y se llevó a efecto una pragmática en 1499 que trató con dureza a la población gitana, ya que se pretendía integrarlos en la sociedad. Hay que tener en cuenta que estamos en la época de la expulsión de los judíos y esta pragmática está en la línea de la uniformidad religiosa y étnica que se pretendía en el momento. En la pragmática se exige a los gitanos que:

·         Abandonen su vida errante y de vagabundos y a quien no lo haga se le impondrá diferentes penas.
·         Se les obliga a tener una profesión y una vecindad (vecinos de un lugar, es decir, que vivan en un sitio fijo).
·         Se les prohíbe utilizar sus vestimentas y la lengua gitana.
·         Además se les pide que hagan vida en común con el resto de la sociedad, de ahí la opinión de Domínguez Ortiz, que eran los propios gitanos los que se auto-marginaban.

La pragmática de 1499 y otras posteriores no dieron resultados, ya que los gitanos siguieron realizando actividades propias de su raza, como era el comercio con caballos (tratantes de caballos) y otros oficios relacionados como era el de esquilador. Este tipo de negocios lo han seguido manteniendo los gitanos hasta los años 60 del siglo XX.

Bibliografía
CASEY, J. (2001): España en la Edad Moderna: una historia social, Madrid.
DOMÍNGUEZ ORTIZ, A. (1989): Crisis y decadencia en la España de los Austrias, Barcelona.
MARCOS MARTÍN, A. (1985): Economía, Sociedad, Pobreza en Castilla: Palencia, 1500-1814, Palencia.
MARCOS MARTÍN, A. (2000): España en los siglos XVI, XVII y XVIII. Economía y Sociedad, Barcelona

Recursos electrónicos

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2 comentarios:

  1. es muy interesante la publicacion

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  2. Interesante y bien informado. Me hubiese gustado mayor profundidad y detalle, dado lo interesarte del tema. Enhorabuena a la revista y a la autora del trabajo. jabc2006@telefonics.net

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